salmo 40

Realizando mi lectura diaria de la biblia, me encontré con el salmo 40, no es que nunca lo había leído, es solo que esta vez llamo mas mi atención.

El Salmo 40 nos habla del valor que tiene la espera en Dios, y nos confirma que la espera cuando oramos con fe vale la pena, porque nuestras suplicas son escuchadas.

En el Salmo 40 Dios nos dice:

1 Pacientemente esperé a Jehová, y él se inclinó a mí y oyó mi clamor.

2 Y me sacó del pozo turbulento, del lodo cenagoso; y puso mis pies sobre una roca y enderezó mis pasos.

3 Y puso en mi boca cántico nuevo, canto de alabanza a nuestro Dios. Muchos verán esto y temerán, y confiarán en Jehová.

4 Bienaventurado el hombre que pone en Jehová su confianza, y no se vuelve a los soberbios ni a los que se desvían
tras la mentira.

5 Muchas son, oh Jehová, Dios mío, las maravillas que tú has hecho, y muchos tus pensamientos para con nosotros.
Nadie hay que se compare contigo. Si yo los anunciara y hablara de ellos, no podrían ser enumerados.

6 Sacrificio y ofrenda no te agradan; has abierto mis oídos; holocausto y ofrenda por el pecado no has pedido.

7 Entonces dije: He aquí, vengo; en el rollo del libro está escrito de mí;

8 En hacer tu voluntad, Dios mío, me deleito, y tu ley está dentro de mí.

9 He anunciado justicia en la gran congregación; he aquí, no he refrenado mis labios, oh Jehová; tú lo sabes.

10 No he escondido tu justicia dentro de mi corazón; tu verdad y tu salvación he proclamado; no he ocultado tu amorosa bondad ni tu verdad en la gran congregación.

11 Tú, oh Jehová, no retengas de mí tus tiernas a misericordias; tu amorosa bondad y tu verdad me guarden siempre.

12 Porque me han rodeado males sin número; me han alcanzado mis iniquidades y no puedo levantar la vista. Se han aumentado más que los cabellos de mi cabeza, y el corazón me falla.

13 Ten a bien, oh Jehová, librarme; Jehová, apresúrate a socorrerme.

14 Sean avergonzados y confundidos a una los que buscan mi vida para destruirla. Sean vueltos atrás y sean avergonzados los que mi mal desean.

15 Sean desolados en pago de su vergüenza los que con burla me dicen: ¡Ajá, ajá!

16 Regocíjense y alégrense en ti todos los que te buscan, y digan siempre los que aman tu salvación: ¡Jehová sea engrandecido!

17 Aunque yo esté pobre y necesitado, el Señor pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; ¡Dios mío, no te tardes!

Después de la recompensa

Una vez Dios escucha nuestras suplicas, empezamos a ver su milagro, solo el es capaz de derrumbar los obstáculos que podamos encontrar en el camino, no importa momento o dolor por el que estemos atravesando, el todo lo puede.

No podemos permitirnos perder la fe en la espera, ciertamente las cosas no ocurren cuando lo deseamos, todo tiene un tiempo en los Planes de Dios.

Cuando vemos materializado aquello que tanto hemos pedido a Dios, nos llega el sentimiento de Gratitud, en ese momento muchas cosas en nuestras vidas empiezan a cambiar, nuestra actitud ante ciertas situaciones empieza a ser diferente y empezamos a valorar mas lo que verdaderamente tiene importancia.