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Salmo 91

salmo 91

El Salmo 91 es uno de mis favoritos cuando se trata de pedir ayuda y protección a Dios, y lo recomiendo a todo aquel que sienta en su interior que lo necesita.

Todos necesitamos diariamente la bendición y protección de Dios, en todo momento se hace necesario contar con ella, las cosas malas siempre están al asecho.

Les hare una breve historia acerca de lo que digo en el párrafo anterior.

En una ocasión me encontraba de visita en casa de una compañera de la iglesia, ella tiene 4 niños, el menor tiene 4 años, es bastante movido como todo niño de su edad,  en la sala había una mesa con tope de vidrio,  el niño corriendo se subió de manera brusca a la mesita y el cristal se rompió, el niño fue cayendo junto con el cristal, por la gracia de Dios, el niño solo se hizo un rasguño en la pierna derecha.

Después de todo haber ocurrido tan deprisa, mi amiga me dice lo siguiente ” por eso es que siempre oro por mis hijos, porque la caída pudo haber sido mucho peor”.

Yo le creí y estoy totalmente de acuerdo con ella, orar para que Dios siempre nos cubra con su manto y mantenga nuestro entorno en control.

Esto no significa que nunca ocurra nada, al los Planes de Dios están trazados para cada uno de nosotros y las cosas irán fluyendo de acuerdo a su voluntad.

En el Salmo 91 Dios te dice:

  1. El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.
  2. Diré yo a Jehová: esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré.
  3. Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora.
  4. Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad.
  5. No temerás el terror nocturno, ni saeta que vuele de día,
  6. Ni pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del día destruya.
  7. Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; más a ti no llegará.
  8. Ciertamente con tus ojos mirarás y verás la recompensa de los impíos.
  9. Porque has puesto a Jehová, que es mi esperanza, al Altísimo por tu habitación,
  10. No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará tu morada.
  11. Pues a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos.
  12. En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.
  13. Sobre el león y el áspid pisarás; hollarás al cachorro del león y al dragón.
  14. Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
  15. Me invocará, y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré.
  16. Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salvación.